Personajes

18 Feb 2018

Al definir el tema o la trama de nuestra historia, seguro que no tenemos tantas dificultades como cuando pensamos en qué tipo de personajes necesitamos. Como en un telar, intentaremos que todos los hilos que formen nuestro entramado, nuestros personajes, se entrelacen y formen una base sólida en la que no se nos pueda colar ninguna incoherencia.

 

 

¡Es más! Lo mejor de las buenas novelas, lo que de verdad hace que la historia merezca la pena, es la consistencia y profundidad que tengan sus personajes. Ellos son los que van a guiar al lector a través de la trama por la que quieras llevarles. Para ello, vamos a seguir una serie de pasos simples en la creación de los personajes adecuados para tus historias.

 

¡Tiempo!

 

En una novela, el concepto básico a tener en cuenta es que vas a contar 'Algo' que le pasa a 'Alguien' en un espacio de 'Tiempo' determinado. Ese 'Algo' es la trama, y lo primero que vamos a hacer es definir dentro de un lapso temporal todo lo que le va a pasar a nuestro 'Alguien'. ¿Por qué? Muy sencillo. Nuestros personajes, al igual que la trama, van a tener un inicio, un nudo y un desenlace. De una punta a otra de la trama, en ese espacio de tiempo que definimos desde un inicio, el desarrollo de los personajes, sobre todo de los principales, es fundamental. 

 

 

Podemos hacer un boceto muy simple de cómo se inicia nuestra trama y cómo acaba con un sistema llamado Línea Temporal, así tendremos en cuenta cómo deben desarrollarse nuestros personajes de principio a fin, incluso antes de crearlos de forma definida.

 

¿Quién es?

 

Esta es la primera pregunta a la que debemos responder cuando creamos un personaje y lo situamos un nuestra Línea Temporal. Su identidad es la base, y para ello vamos a responder a un cuestionario muy sencillo que nos defina un poco más a nuestro personaje: Nombre, edad, sexo, profesión, aficiones... Como ves, es un perfil muy simple que nos ayuda a mantener durante toda la trama el aspecto básico que queremos darle a nuestro personaje, pues es esa clase de información que rara vez cambia.

 

 

Como punto final de este perfil básico, añadiremos el momento en el que este personaje inicia su papel en nuestra novela. Su propio inicio dentro de la trama tiene que quedar plasmado para que, cuando definamos el desenlace de la historia, podamos ver una clara evolución.

 
¿Qué quiere?

 

El objetivo de un personaje debe ser la motivación que le impulse a través de nuestra novela. A veces, el objetivo es algo lógico o más sutil que; ¡Debo conseguir el tesoro del Dios del Mar! Algunos de nuestros personajes puede que solo necesiten vivir una vida normal, conseguir aprobar sus exámenes o, incluso, hacer que el amor de su vida sea feliz.

 

Además, ten en cuenta que tu personaje debe tener un motivo de peso para no abandonar en su empeño, y habrá que ser coherente a lo largo de todo el camino que recorra para que las elecciones que tome las haga pensando en su meta final.

 

La voz del personaje

 

Lo mejor de crear un personaje, sin lugar a dudas, es ver cómo cobra vida dentro de nuestra historia. Su voz será una guía a cada momento de la trama en la que tengamos que decidir en qué dirección queremos ir. Un gran ejercicio que te ayudará, y mucho, a entender mejor a tus personajes, es escribir una pequeña biografía en primera persona desde sus puntos de vista. Así entrarás en contacto directo con la voz interna de tus personajes.

 

El Antagonista

 

Una vez que tenemos bien definidas las líneas básicas de un personaje, y lo hemos integrado en nuestra historia, es hora de crearle un personaje opuesto que le ponga las cosas difíciles. El antagonista, o antagonistas, además de crear la tensión básica en nuestra trama con ese tira y afloja entre dos puntos de vista diferentes, tendrá que evolucionar junto con nuestros personajes, por lo que seguir los mismos pasos para crear a unos y a otros en paralelo es lo mejor. 

 

 

Como en una lista de pros y contras, tendremos que ir mirando punto por punto cada detalle de nuestros personajes en relación con sus antagonistas para que haya un equilibrio lógico en cada acto y pensamiento que tengan.

 

Para terminar, voy a darte 10 pequeños consejos que yo suelo seguir siempre que puedo a la hora de escribir:

 

 

1 - No escribas para una hipotética audiencia, escribe por y para ti. Escribir no se hace para ser famos@, se hace para ser feliz.

 

2 - No te obsesiones con los errores gramaticales. NO ERES PERFECT@.

 

3 - Sigue tu intuición, imagina y crea sin miedo. Luego vendrá la hora de los recortes y las correcciones.

 

4 - No dejes de leer.

 

5 - No te agobies a ti mism@ con plazos. Escribe por gusto, por pasión. Cuándo y cómo quieras.

6 - Imitar a otros autores no va a salir bien NUNCA. Ellos tienen su estilo, lo dominan. Encuentra el tuyo propio y conócete como escritor/a para que, al igual que con tus personajes, veas tu propia evolución.

7 - Respeta tus horas de sueño y ten en cuenta que ser un escritor/a nocturno trae consecuencias.

 

8 - Inspírate, infórmate, dale un trasfondo insuperable a tus escenas y cuida a tus personajes.

 

9 - No des por sentado que, en lo que escribes, las cosas se sobreentienden. No es así casi nunca.

 

10 - Si tienes que repetir, borrar o recortar, HAZLO. Rehacer una escena o corregir algo es lo mejor que puede hacer un/a escritor/a, pues se habrá dado cuenta del error, aunque siempre con moderación.

 

 

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