Errores comunes

18 Feb 2018

Lo primero y más importante es entender que, cual campo de entrenamiento, acabas de llegar a un terreno plagado de bombitas, cuesta arriba y a rebosar de gente que sigue tu mismo camino. A veces, detectar a un/a escritor/a novel es cuestión de un simple vistazo al primer párrafo de su texto. Y es que para las editoriales, y la mayoría de personas que entienden sobre escritura, las tres primeras líneas de un primer capítulo les van a decir cómo será el resto de la novela. Obviamente, este sistema no siempre funciona, pero vamos a centrarnos en lo importante: Las primeras impresiones.

 

Por desgracia, la tendencia de etiquetar y luego conocer llamada prejuzgar es un virus mundial. En una sociedad idílica, no tendríamos que preocuparnos tanto por causar una buena impresión, pero acabamos de poner el pie en el fango y llegar limpios a la cima dependerá de dónde pisamos. Para ello es imprescindible usar todas las herramientas que podamos reunir empezando por no cometer los típicos errores de novatillos que esperan (y que es lógico) que cometas, tales cómo:

 

Abuso de adverbios terminados en -MENTE

 

Este error es una lacra y de las peores, pues es muy recurrente. Intenta no poner más de 3 por página. Si puedes ahorrártelos, mejor.

 

Uso excesivo de gerundios : -ANDO  -ENDO

 

Estudia cómo comunicarte y no abuses de este tiempo verbal. Al menos en español hay muchas formas de conjugar distintas como para repetirse, por fácil que sea recurrir al gerundio.

 

Mal uso de la puntuación, frases muy largas o demasiado cortas.

 

Hay autores de frases largas y de frases cortas. PERO, en ambos casos, un mal uso de los signos de puntuación pueden llevar al lector a una confusión fatal, y ese puede ser tu peor enemigo.

 

Variar el tiempo de la narración o de la persona gramatical.

 

Las formas verbales hay que dominarlas, punto. Encuentra tu forma verbal y hazte un/a expert@.

 

Pasar de la ley de Causa-Efecto

 

Cometer este error es algo bastante grave. Digamos que tu personaje no puede caerse por un barranco, partirse dos costillas y una pierna, y salir corriendo como si nada porque le persigue una horda de zombis. COHERENCIA.

 

Ser escritor/a novel

 

El estatus de novel en el mundo de la literatura es un poco confuso, por no decir mal entendido. Hay gente que cree que ser novel depende de si has sacado un libro a la venta o no. ¡ERROR!

 

Ser novel significa que no cuentas con la experiencia, ya sea tu primer libro, el segundo o el tercero, pero no por ello vales menos para el puesto. Hazme caso cuando digo que, en este y en todos los ámbitos, hay gente que está en la cima que no se lo ha ganado ni un poquito y le importa aún menos el esfuerzo que cuesta para otros. Os tomarán por aficionad@s, intentarán desmotivaros diciendo lo imposible que es lo que os proponéis, encontrarán errores hasta debajo de las letras de vuestros escritos... ¡Ojo, no todos! A veces os encontraréis compañeros que os tenderán una manita, cogedla y no la soltéis, pero en resumen... ¡Esto es la guerra! Y ya que en la guerra y en el amor todo vale, vamos a ver los fallos más típicos que tenéis que vigilar para no poner las cosas fáciles a aquellos que os miran desde arriba con ojo crítico.

 

 

—Los textos son jeroglíficos—

Seguro que en tu mente todo está muy bien desarrollado, que ves la escena que quieres narrar como si fuese una película... ¿Pero estás segur@ de que no das nada por sentado? Ese es uno de los mayores errores que puede tener un/a escritor/a: creer que el lector lo va a entender todo aunque no se lo pongas claro como el agua. ¡No, amig@! Te voy a dar el consejo de tu vida; SIMPLIFICA. El exceso de detalles, las retóricas rebuscadas y las tramas imposibles de entender no te ayudarán a poner las cosas fáciles a tus lectores.

 

—Diálogos innecesarios—

Si observamos los diálogos de un escritor novel que no sabe desarrollarlos, nos daremos cuenta de que, en definitiva, no dicen nada. Esto denota una falta de técnica tremenda.

 

—Retórica—

La forma más rápida de pillar a un escritor novel es por su nivel de retórica rebuscada, carente de naturalidad, lo que crea la terrible sensación de estar leyendo a alguien pedante. Nada peor.

 

—No hay historia—

Para que una historia funcione como tal, debe tener un inicio, un nudo y un desenlace. Debemos tener en cuenta que una historia no es solo un texto escrito, debe haber una narración, y todo texto narrativo que se precie tiene una estructura definida, una evolución.

 

—Escribir sin conocer—

Todos sabemos que prejuzgar está mal, pero tampoco se puede escribir sin tener ni idea del tema. Digamos que si quieres escribir una historia sobre el espacio y no buscas ninguna información, ves películas, series, lees libros sobre el tema o preguntas a un experto, el texto que puedas desarrollar será pobre y poco fundamentado. Hay quien considera este error un verdadero insulto, así que mucho ojo con pasar este detalle por alto.

 

—Texto sin pulir—

En esta guerra los perezosos se hunden, es así de sencillo. No revisar tu propio texto, incluso varias veces, es un error que no te puedes permitir. ¿Se te ha colado algún error después de mirarlo 50 veces? No pasa nada, corrígelo y sigue, pero NUNCA se te ocurra creer que está perfecto tal y como lo has escrito a la primera.

 

—Falta de sutileza—

Las afirmaciones contundentes y tajantes, o la falta de matización en los personajes o en la trama, es una señal inequívoca de que, aparte de los progresos técnicos que se hayan hecho, falta una maduración de la experiencia vital en la que se basa el texto que estáis redactando. Recuerda que la narrativa es un arte de sutileza en sí misma.

 

—Excesivo miedo a la crítica—

Desde el principio, has de tener en cuenta que tu meta es aprender y mejorar como escritor/a cada día, así que nunca vas a dejar de perseguirla. Las críticas hay que tomárselas como un empujoncito por la espalda y no al revés, pues es difícil ver los errores propios y siempre viene bien un punto de vista ajeno. Acepta la crítica, considérela o deséchala, pero no la temas. Es una de las herramientas más importantes que tienes.

 

—La soberbia—

Al igual que los hay con un miedo excesivo, los hay que van sobrados de confianza. Es un autoengaño muy común pensar que, por tener una mínima experiencia, ya no hay necesidad de cuidar tanto los textos como antes, quizá incluso hay quien cree que su prosa roza la perfección... ¡ERROR! No hay nada peor, como ya he dicho, que alguien pedante. Y en el mundo literario los hay a montones, así que aférrate a tu humildad y no la pierdas de vista, porque aquí el /la importante no eres tú, ni tu libro, ni tu magnífica inteligencia o tu santa opinión, sino el lector/a que va a leer y valorar tu libro. HUMILDAD.

 

Para no caer en esta gran trampa de autoengaño, repítete cada día cual mantra estas tres afirmaciones:

 

Acepto la crítica constructiva y los cambios que genere.

 

Este es un trabajo en equipo entre lector/a y escritor/a.

Sin uno no existe el otro.

 

Hoy voy a ser mejor escritor/a porque voy a aprender más.

 

 

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